
Si . CH no bailaba salsa, ni sabia como mover las caderas. Pero sabia como podía pasar sus días con alguien bailando sobre su cabeza, haciendo vueltas con su corazón y seguramente sabia que daba pasos en falso, que se inventaba como mover su cuerpo para invitarla a gozar un rato. Seguro .CH sabía que ella desconocia palabras claves como arrunchemonos o apachurame. Pero poco importaba, él iba a enseñarle todo, todo lo que para él era el amor.
Así que pasó meses haciendo todo lo imposible. Existen aquellos que creen que en el amor hay que hacer algo para conseguirlo, .CH sabía que tenía que hacerlo todo, todo, todo para alcanzarlo, para poder un día decirle al oído todos los poemas en español que ella iba a penas a entender. Según él, donar un organo no le ocasionaba ningún problema si ella se lo pidiera, esperar horas o viajar tampoco era algo que le inquietara. Es más, si ella decidiera un día dejarlo, él la amaría para siempre que él la amaría eternamente en secreto. Si. CH usaba palabras que nosotros ya olvidamos, eternamente, alma, fuerza, vida, energia, compromiso, cuidar, astros, estrellas, destino. A .CH me dijo algo que si me causaba curiosidad destino.
Así que como siempre he pensado en cual es el destino final de nuestros pequeños detalles, fue cuando comenzó a contarme lo que había hecho el otro día. Sentado en su casa, después de un día de trabajo, un día de trabajo como todos tenemos, donde no queremos hablar de eso, se sentó y empezó a hacer un collage de todas las fotos de su vida, y escribió, escribió todo lo que se le vino a la cabeza, sobre como él había sido desde pequeño hasta el ese mismo día donde pegaba una foto de fotomaton que se había hecho, curiosamente en un foto japón de la esquina. La carta midió 10 metros, imaginen ustedes 10 metros de carta en papel bond 90 gramos, pegado con cinta pegante y pegastic y fotografías. Pues bien esos diez metros de amor se fueron a travesando el oceáno. Donde podrá guardar uno una carta de 10 metros? No importa, lo importante como sabemos es que el correo mal que bien siempre llega.