25/5/07

30 minutos de bajada sin parar


Luego apareció de pronto. Tienen razón los que dicen que sale del asfalto, nace del pavimento con sus manos llenas de piedras incrustadas que le gusta mostrar a las niñas para que lo toquen y lo acaricien. Sonrie bajo una mirada perdida que se proyecta 180 grados cada 4 segundos. Luego me reclama, me reclama todo el tiempo que no lo sigo toda la noche mientras el anda en una tabla con ruedas y yo ando a pie. Lamenta y hace pataleta que no lo acompañe.

Esa noche se irá sin darme un abrazo ni un espero verte pronto. Llegará a la disco con un botella de whisky en el estomago, unas cuantas neuronas muertas, sin un saco que perdió y esperando en una silla que el desfile de miradas y caderas pasaran a su lado. Se quedará dormido en una esquina. La velocidad de sus trayectos le hacian ver que el mundo pasa muy rápido por sus ojos, mientras yo miro despacio lo que me rodea. Eso era lo que nos unia en cierta manera. El me quería llevar más rápido yo lo quería llevar más lento.

Le escriberé esa noche y le diré "me haces falta pero tambien me hacias falta cuando estaba contigo".