
Al despertar abrió el sobre. Salieron burbujas de colores de jabón que al explotar causaban pequeños destellos dentro de su corazón. Pensaba que era un triste mamífero que sentado en su cama, no tenia a nadie con quien dormir. Nada de lo que le decían era para él algo valioso, solo historias idiotas y preguntas que odiaba como te has cortado el pelo, hace tiempos que no te veo. Por eso pasaría su día y su noche, asaltando sonrisas en un bar de mala muerte mientras sacaba de su bolsillo un frasco de jabón con el que haría estallar de risa a la gente al igual que su corazón estallaba por mi.