30/5/07

Porque .JL no me invito a su matrimonio


Resulta siempre curioso descubrir que la vida de los otros cambia para felicidad o para desgracia. Sin embargo he de aceptar, que a pesar de los pocos minutos que he compartido con .JL me tomó por sorpresa la notica de su matrimonio. Si bien llevo en un cuaderno marcado con rayas las veces que nos hemos hablado, en total 11 según estoy viendo ahora, veo indispensable contar porque mi asombro ante semejante evento.

Pues bien .JL fue uno de esos niños que en las fincas pasaba su tiempo leyendo libros en una hamaca mientras sus primos corrian 150 veces el mismo terreno de foot durante toda la tarde. Pero no, sus sueños de ser un hombre letrado no se realizaron. .JL terminó abriendo una bótica. Si una sencilla bótica, su misión era administrar medicamentos comunes a niñas desesperadas en busca de un buen comentario que les hiciera subir el animó, además de eso ofrecia una colección de útiles recetas para curar cuanto mal se podía imaginar sus pacientes y mejor aún proporcionaba cura a los males de amor y a los dolores del alma.

Pero todo un día cambio, su función de bata blanca siempre sonriente dispuesto a ayudar a cuanta mujer se acercada se vio interrumpido por una mujer que le haría volver a sus origines. Si efectivamente .JL era un niño de doblar y planchar, como dicen en mi familia, así que de esta manera ella lo puso a doblar y planchar en su casa en un matrimonio no anunciado en todos los medios, solo me enteré por que .JL lo anunció a la bótica de su pueblo.

Hoy he marcado la raya numero 12 de mi cuaderno. .JL me ha confesado que se ha separado. Cosa extraña no se si alegrarme o estar triste por él.