
Existe en la tierra del ritmo, aquellos hombres que siempre quisieron olvidar bailar pegado para bailar en grupo agitando la cabeza, mientras música de otros idiomas resonaba en sus oídos dejando siempre al final de la noche uno de esos piticos que se sienten en las orejas.
Por eso quizás, esa juventud vestida de negra, lo cansaba un poco con su amor. Aquella niña que lo celaba, si lo celaba como dicen las canciones de la costa y que seguramente .W no había olvidado, pero seguro hace tiempos no bailaba. Eso lo aceptaba, a veces existen relaciones donde la fiesta ya no es una costumbre, y solo se ven las caras, intentando contar nuevas historias que contarse, o peor aún quedandose en el silencio de saber que quizás el otro esta aburrido. Si .W se sentia aburrido, generalmente el amor causa eso me pregunto, llega un momento en que ya nada causa gracia, y mejor aún, parece que se convirtiera en algo tan habitual que el mismo significado de esas palabras romanticas ya no tuvieran lugar dentro de una escena cara a cara.
Esa noche me mostrará uno de esos grupos de música que le gustan, no los que evocaban viejas épocas sino aquel que guardaba en secreto cuando se sentía solo, a pesar de estar acompañado con alguien que seguro lo tenía en su corazón. Ese alguien lo encerraba tanto que una vez adentro no quería que tuviera tiempo para él y menos aún que fuera al encuentro de nuevas personas. Pienso que todo aquello se debía al miedo que el otro, en este caso .W llegará a casa a contar que estuvo bien, y estuvo bien con alguien que no era ella.
Luego de estar un poco solo, reflexionando sobre quien toma las decisiones de lo que realmente quiere él hacer, .W pondrá la música fuerte y se pondrá a agitar la cabeza, esta vez no en un bar lleno de gente uniformada, sino sólo en piyama.