12/6/07

Los amores de la vuelta de la esquina



.JP era un personaje sin duda, por lo menos en relación con el amor había tenido historias. La mejor de todas fue cuando descubrío que el amor de adolescencia, aquel que según sus propias palabras definia, había perdido varios años de su vida, detrás de "la novia del pueblo". Así que luego siguio en la vida sintiendose vacio sobre las mujeres.

Pero no, .JP era un casanova, sabía que podía usar palabras claves para obtener lo que buscaba, mejor aún sabia que podía manipular a una mujer, con cieto tipo de caricias y con cierto tipo de actitudes. No es que estuviera de acuerdo con lo que hacía, pero si le daba la razón que ciertas mujeres se lo buscaban. Por ejemplo, .JP me explicaba que la naturaleza masculina es de esta manera según su punto de vista: siempre quieren llegar al mismo lugar pero si llegan muy rápido sin duda ya no vale la pena. Oh, venia a mi espiritu, dos sentimientos, el hombre se comporta ante la necesidad de cumplir deseos pero el valor del tiempo era fundamental, bien si se quiere llegar rápido se debe obtener despacio.

Es por eso que estaba cansado, llegó a contarme que mal que bien, seguía obteniendo lo que había buscado, seguía actuando de manera a obtener lo que quería pero siempre le quedaba un vacio. El se llegaba a preguntar que toda esa rutina que daba exito lo dejaba vacío. Claro me decia, no siempre es bueno estar solo, y además la compañia mal que bien como su nombre lo idica siempre trae compañia. Pero lo que .JP olvidaba era que el estar acompañado no era solamente estar con alguien sino estar con uno mismo, junto a alguien, y la soledad no es solo un estado de no estar con alguien, sino es un estado natural, el cual nos debíamos acomodar mal que bien con nosotros mismos.

.JP reíra y me dirá que este fin de semana ella se volvío a quedar con él. Aquella que había conocido a la vuelta de la esquina a la salida del trabajo y con quien, había practicado su ritual de conseguir la idea que el amor esta tan cerquita que sólo hay que buscarlo. Claro, su idea del amor, la cual no era la misma mia. Pero por eso somos amigos, pues cada uno conoce que mal que bien siempre podremos hablar del amor, de la misma manera como hablamos del clima o del hambre que tenemos al mediodía.