1/6/07

La galleta de la fortuna



.K ha decidio no verme más, sus razones tendrá. Quizás soy demasiado algo o demasiado poco, quien sabe. Así que me ha pedido que deje de hablar tanto de su corazón. .K prefiere que hable de él, de lo que es, de lo que alcancé ver. Bueno es algo divertido, algo lleno de unos poquitos recuerdos pero de momentos especiales.

Es por eso que he regresado un poco mi memoria, seleccionado escenas para describir. Nunca logramos bailar, otro que no baila solo cuando según él sólo baila cuando esta demasiado contento, esto implica unos cuantos martinis. Es cierto y tiene razón sus obseción por estar creyendo lo que la gente piensa de él no me dieron la oportunidad de que él viera lo que yo llegué a ver en él. Definitivamente me gustaba cuando las llamadas de media noche se volvían en cuentos para dormir, donde al final yo tan sólo colgaba cuando sus ronquidos erán sonoros al otro lado de la bocina del teléfono. Definitivamente su gran pasión por los tatuajes de todos los colores, de los blancos hacia los fucsias, me causaban curiosidad, algo que nunca he compartido quizás por el miedo del matrimonio con una sóla imagen, pero él, creaba de su cuerpo su propio espacio de memoria, de cicatrices y de "arte" por así decirlo.

Existió un momento donde realmente logré ver un poco de lo que no dejaba ver de a menudo. Las galletas de la fortuna traen sorpresas, y efectivamente ese día mi galleta sólo salió alguna frase que no me correspondía, en cambio a él, en un porcentaje de 50% a 50% le salió la correcta. Decia en grandes terminos de lo que pueden producir las máquinas de mensajes de galletas de la fortuna, importadas del merchandising de la moda de paises lejanos, decía que muchos aman lo que aparentan pero pocos quieren lo que hay adentro.

Así que de esa manera sólo pude recolectar instantes, que se convertirían en historias, como porque es el rey de un país imaginario, su corazón es una montaña rusa de emociones, su pasión por el ajedrez y los cuentos de infancia iban de la mano. Ahora sólo me quedá esperar que él entienda que no es tan dificil ver que el cariño y los sentimientos son divertidos sin llegar nunca a la burla. Sólo que no compartimos el mismo tipo de humor y menos aún parece entender que yo creo que es un buen niño, un monstruo tierno escondido detrás de un corazón que tiene miedo que lo rasguñen. Quizás algún día no tenga miedo de volverme a ver.