Esta vez me pedirá un favor como siempre inusual. Dejaré por un momento mis obligaciones, para dedicarme nuevamente a él y escucharlo, porque sé que cuando me habla me habla en serio, y claro siempre me dará una orden o me pedirá un favor, es algo que necesita que yo me concentre para oirlo y se que para .M es dificil hablar. Nuestra relación se construyó con el tiempo, quizás él me quisó a su manera y yo lo quisé lo mejor que pude. Pero no, .M y yo decidimos un día que la vida habia sido suficiente fuerte para ambos y que no podiamos estar más tiempo dandonos compañia. Nuestra amistad se fundó en eso, en el respeto y la privacidad, pero cuando esas barreras ser rompierón, sólo nos quedó separarnos.
Algún día imaginé que lo volvería a ver. Lo visualizé sentado, tal como lo veía en ese mismo instante, pero viejo, solo y enfermo. El tiempo habría pasado y yo llegaría a encontrar a aquel amigo que me dió su casa, su plato y su mano para salvarme de lo que quedaba de mi misma y de lo poco que me quedaba a mi alrededor. Sin embargo, hoy al oír sus palabras, y ver lo asustado que estaba ante el resultado médico, supe que no podía abrazarlo. Pues abrazarlo, implicaría tantas cosas dentró de mí, que como anteriormente, viéndolo enfermo no podría evitar quedarme a su lado para sanarlo, o ayudarle a sanar.
Sí, eramos enfermos, y lo sabíamos, y nos hacíamos daño o nos subiamos el anímo de la manera que podíamos. Ahora sé que la distancia de los idiomas, y de las palabras y de los kilómetros han sido suficientes para que nuestra amistad si bien es silenciosa es tan profunda cómo puede ser el vacio de esta noche, en donde pienso a .M, y sé que él sabe que pienso en él. Mi dulce .M, la vida te dió lo que no podemos explicar, te entregó a un mundo cruel donde tu sensibilidad encontró refugio quizás donde no debía. Mi dulce .M, lágrimas corren en mí, pues mi corazón te recuerda como alguien que soño a mi lado, que el mundo no fuera tan malvado como lo es, y sabiamos que estabamos equivocados. Mi dulce .M, nunca leerás estas palabras como yo no leeré las tuyas, pero sabremos que está vez, algo más nos une, y nos hace ser consciente de lo frágil que es la vida.