
Existen aquellos amores que tienen raices tan profundas como pueden parecer los recuerdos de infancia. Sí, todos hemos amado en secreto y más aún en un salón de clases cuando todos despiertan sus instintos de que el otro sexo existe y peor aún existe al lado del pupitre.
Entonces siempre es agradable volver a encontrar esos amores platonicos, donde duraban casi todo un año, soñando en clase de matemáticas, durante el descanso del recreo y que cada vez el tiempo se extendia demasiado en relacion a la atracción que sentiamos por esa persona y los escasos momentos que lograbamos cruzar algunas palabras. Lo que unia todo era sin duda el miedo, el miedo del que el hablaba y del que se sentia amado. Es más los sentimientos eran confusos en esa época, uno podía odiar o amar en fracción de segundos. Tiempo después encontraría uno fotos de esa persona, en otro lados con otra gente, feliz, borracha o sencillamente posando ante una cámara.
Quizás nunca imaginamos sentados en los pupitres que volveríamos a saber de esa persona. Bueno algunos imaginaban que sería aquel con que fundaría una familia. Otros en cambio nunca volverían a ver. Lo mejor de todo eso, era como las canciones de la época traerian recuerdos, sacaban a la luz los sentimientos de cassettes, las declaraciones eran espontaneas, los regalos de droguería miscelanea llenaban los ahorros de la semana, y casualmente sin darse cuenta, la relación se aburria con una excusa, y lo peor eso haría que años después dejaran de hablar. Pero no quizás algún día se volverían a ver, como es el caso de .LW.