Luego de respirar un poco, bueno no del todo respirar, más bien respirar entre cuatro paredes de oficina, recuerdo viejas historias de aquellos charlatanes que llenaron mi mente, crearon historias, y mejor aún permiten escribir sobre ellas. Quizás este tiempo dedicaré a los viejos charlatanes aquellos que dejarón su trazo, no recuerdan mi nombre y quizás en algun lugar del planeta seguiran vivos o hayan muerto.
Siempre he imaginado en lo divertido que seria una fotografía de las personas que rondaron con uno por ahi en una época todas reunidas para el "whisky" del fotografo. Así que en mi retrato imaginario empezaré por alguno, sin preferencia de persona, solo de historia.
Existe siempre un primer algo. Guardo celosamente una caja de recuerdos, una caja de retazos de momentos, de inspiraciones y sobre todo de sentimientos. Así que abriendo la caja de Pandora de mi cráneo me viene la siguiente historia. Todo tiene tendencia a terminar algún día no sabemos cuando y mejor aún ese es el final del cuento.
Esta noche no vienen historias en mi cabeza. Quizás mañana vendran algunas.