19/4/08

Eliminar el suplicio de la risa falsa

Se puede creer que las parodias son divertidas, causan gracia, enriquecen el espíritu, hacen parte de la vida de una manera puntual, cómo ser el toque perfecto en una receta, el ingrediente escondido, el olor que queda detrás de los recuerdos.

Pero no, existen parodias que no son graciosas, que causan molestia, entorpecen el pensamiento, hacen dudar y sacar conclusiones. Definitivamente el humor hace parte de todas las relaciones, muchas veces es el generador de estas, o participa de manera activa dentro de los charlatanes. Sin embargo .LP dejó de ser divertido y sus viejos chistes ya no me daban risa, y sus irónicas no me causaban gracia y su manera de actuar era ridícula.

Están relativo aquello que parece sencillo como una sonrisa, pues las hay de todo tipo, aquellas que damos de manera natural sonriendo a la vida, mostrando todas las extremidades del los dientes, las calzas de infancia y las amígdalas operadas. Pero existen otras que son la hipocresía, de la falsedad, del compromiso obligado, de la cordialidad instalada por los malos acuerdos.

Cuando veo sonreír y se que no es cierto, entonces cierro y guardo lejos, aquello que alguna vez nos hizo reír. Lo siento .LP, moriste de la misma manera que te quedaste en la salida de emergencia sin salida, saliendo de mi vida ante la emergencia de creerte gracioso.