Bien .B sigue con intenciones de moverse, no puede quedarse quieto, pues bien si es propietario de sus propios actos el ambiente exterior es aún más fuerte y logra generar en él la misma conclusión: es tonto quizás que no nos vayamos a volver a ver.
.B le digo, ven. El dice que mil razones cruzan dentro de sus hemisferios, navegan dentro de sus vasos sanguíneos, hacen golpear al corazón par de veces, genera la respiración entre cortada, el oxigeno en exceso mueve sus pulmones, y logra ponerlo nervioso, al punto que gotas de sudor surgen de su manos, mojan de manera salada sus lineas de las palmas, mira a su destino y tan sólo concluye tengo miedo de ir.
Entonces entra el remordimiento. .B no se puede perdonar, no haberse acercado hacía mi el día, en que en mis múltiples tristezas de estar sola, lloraba con mi bicicleta y un mercado a medio hacer para una persona y dos gatos, en un banco miraba un lago helado, gente fría a mi alrededor. Pero todo ese ambiente, el mismo ambiente que ahora le hace pensar en las tierras cálidas, llenas de desorden, hicieron que ese día .B por alguna razón no me tomara en sus brazos, calmara mi angustia con un beso y tomará mi bici y me montará en el platón hasta llevarme a un lugar menos dramático.
Hace unos días me confeso haber comprado una guía turística, y dice que ahora se siente un poquito más cerca.