26/11/10

El queso fermentado en la panza

Ahora bien, como definirlo. Como definir esas llamadas que aparecen y desaparecen igual que los pocos rayos de sol en estos días. A veces están, a veces no vuelven a estar.

No nos levantamos y preguntamos al cielo porque hay nubes y porque llueve, tan solo lo aceptamos. .SL fue uno de esos casos, ocasionales, simpáticos, llenos de una chispa particular, que cada vez fue igual que la anterior.

.SL tiene una vida bien lograda. Bien lograda lleva a decir una vida que se convierte en un ritual con las escalas humanas de esta sociedad. Trabajo, que permite pagar una hipoteca, trabajo que permite pagar una moto a la moda, trabajo que permite pagar objetos de decoración de moda en la casa, trabajo que permite comprar tíquets aéreos en ultimo momento, trabajo que permite ir a festivales de música. Una vida financiada por el trabajo, una vida llena de actividades. Sin embargo en él existe un capitulo cerrado, un Antiguo Testamento, de una separación difícil que lo ha dejado marcado, que lo hacer mirar al cielo, no para preguntar porqué no hay sol, sino para preguntar porque ella ya no esta.

De esta manera .SL se la pasa suspirando. Una noche comemos queso fermentado que nos llena la panza, rodeado de vino blanco y patatas llenas de aceite. .SL me mira y me dice; "pues si la chica ha vuelto". .SL no sonríe tan solo tiene la misma cara de aquella persona que miraba unas semanas atras el techo de mi casa diciendo "pues si la chica no ha vuelto".

- Estas contento entonces? - Le pregunto.

- Como decirlo, me dice - Sin darme respuesta alguna entiendo su silencio, ha logrado una nueva cosa un trabajo que le permite pagarse un dia de shooping con una novia, y eso a el le gusta. Quizás eso le faltaba en su pirámide del éxito. Al despedirnos, me sonríe y me dice: - quizás se vuela a ir otra vez no? - Estamos hablando. Y sus llamadas desaparecen al igual que el sol y dejan paso a que los primeros copos de nieve lleguen a mis manos en su ausencia.