.Doc, puede tener la cura para mi corazón rasguñado. Sin duda, él también tiene su corazón rasguñado por unas mujeres malvadas, en su confesión me dijo: Las mujeres me han dejado tantas cicatrices que no las quiero mostrar. Pues yo le digo al .Doc, que deje de quejarse, pues la suerte también puede tocar a la puerta, como ese día que nos volvimos a ver y él llego a mi puerta de mi trabajo temporal, y de un sólo abrazo él sintió la sinceridad de mis sentimientos, el olor de mi piel y la memoria de aquellas cosas que no nos acordábamos.
.Doc y yo tenemos algo en común. Primero, llevamos mucho tiempo de conocimiento mutuo sin hablarnos. Es más sabíamos que él otro existía pero nunca habíamos tenido una conversación, es mas como .Doc, dijo quizás nunca ni nos habíamos saludado de beso y menos de un abrazo. Segundo, a ambos nos gusta sentir alguien bonito cerca.
Pero las conexiones sirven, y los encuentros se generan, dejando a la suerte y el destino hacer sus malabares, que dentro de la forma estructurada de .Doc, con sus estudios metódicos y mi forma desordenada de andar en la vida nos hicieron encontrarnos de nuevo. De esta forma, esta noche al colgar el télefono como quinciañera en la casa materna, "escondida para que lo otros no oyeran mis conversaciones", hablamos de lo que la cotidianidad de la vida nos deja al final de la noche, cuando él con insomnio no logra conciliar el sueño y yo por haber dormido tanto estos días no logro dormir.
Él me dice que siente un miedo aterrorizante que no permite respirar ni pensar con claridad, yo le digo a .Doc que uno le debe tener miedo a las cosas que le hacen daño, y seguro que conmigo lo único que debe tener miedo es de encontrar una caja de cereal de su sabor favorito en mi cocina o de encontrarme dormida mientras el sigue despierto.