No siempre existen charlatanes que se interesen en mí. Lo sé no es porque no les agradé sencillamente porque ellos mismos adoran a otros charlatanes. .Mu, es dulce como un masmelo, y le gusta que lo muerdan los niños traviesos. Eso a mi me gusta, la gente habla mucho del gran respeto hacia el cuerpo del otro pero a mi también me encanta como a .Mu que me muerdan, suave, que mi cuerpo se sienta como un pequeño caramelo en forma de esponja, porque en ese momento las ideas se escapan por los oídos penetran dentro de la funda de la almohada, y se guardan ahí en la noche siguiente cuando hay soledad dentro de la habitación invaden de nuevo los sueños y es en ese momento cuando .Mu y yo en habitaciones separadas pensamos que es rico que se lo coman a uno con palabras dulces cuando el corazón es como un masmelo.
Pero ambos sabemos que no nos gustan esos charlatanes que nos ponen un palito en medio del corazón nos tiran dentro de las llamas de la pasión y nos queman hasta que estamos rotizados y negros de dolor, para luego devorarnos dejando en sus labios tiras de nuestro dulce amor dentro de sus dientes.
Quizás .Mu, te digo mi dulce amigo, busquemos charlatanes diabéticos de amor.